HISTORIAS DE AMOR


 

 

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PASION SECRETA

Aun recuerdo el dia que lo conoci. Fue en un atarde en casa de un amigo, cuando nos reunimos varios ha hcer una de esas tareas que dejan los maestros que cren que los alumnos no tenemos vida propia, pero despues de todo de no ser por esa tarea no lo hubiera conocido. Recuerdo tan claramente ese dia, yo llegaba a casa de mi amigo con mis libros en la mano y una cara que reflejaba toda la flojera que sentia por la tarea que debia realizar y el ahi sentado en medio de la sala relajeando y bromeando con todos. Desde que lo vi senti algo magico, algo que me atraia a el. ¿Hola niña tu como te llamas? eso fue loprimero que me dijo, Roxana le conteste,yo Marcos , me dijo el enseguida con una gran y bella sonrrisa, y despues seguimos habalndo de largo de tantas cosas que nisiquiera puedo recordar, pero loque si recuero es que sentia como si lo conociera desde hace años. Despues de un par de horas el se despidio de todos y se fue de la casa debido a que tenia cosas que hacer de su trabajo y sentia que nos distraia a todos y no nos dejari aterminar nuestra tarea (cosa que esa cierta). Antes de irse Marcos escribio algo en laultima hoja de mi libreta y se despidio de mi con un beso en la frente y acercandose a mi oreja y en forma de secreto me dijo: cheka lo que te escribi. Naturalemente que cuando el se fue todos mis compañeros relajeabn con el asunto de la tan evidente atraccion que ambos reflejamos el uno por el otro, asi que para evitar que dichas burlas siguieran subiendo con mucha discrecion agarre mi libreta y cuidando que nadie se diera cuenta de que leia algo escrito por Marcos, lei la nota que decia: En verdad

me gustas mucho, nunca antes me habai sentido tan bien con una mujer, mi umero es 78934521, por favor cuando te desocupes hablame. Ya era muy tarde, casi daban las 2am cuando por fin terminamos el trabajo, me despedi de todos mis amigos y camine rubo a mi carro que se encontraba a media cuadra, durante el camino venia recordando lo que la nota decía y dudaba en llamarle o no, despues de todo ya era my tarde y el probablemente ya estaria dormido. Sin embargo sentia muchas ganas de habalr de nuevo con el, asi que tome mi celular y marque su numero, el me contesto de inmediato: -bueno? -si Marcos soy Roxana te desperte? -No, estaba esperando tu llamada donde estas? -En la avenida del norte llendo a mi casa -Y…tienes que ir a horita a tu casa? -No, en realidad hoy no tengo hora de llegada, comoa vise que haria tarea pues puedo llegar tan tarde como sea necesario -Entonces….te gustaria venir a mi casa, esuqe necesito verte de nuevo -Claro dime donde vives y voy para alla, yo igual quiero verte En menos de 15 minutos me encontraba en la puerta de su casa tocando el timbre, el corazon me latia muy fuerte y estaba muy nerviosa, derrepente me abrio la puerta. Los dos nos quedamos un instante viendonos a los ojos y despues, sin dejar de mirarnos con la misma intensidad, el me tomo por la cintura y en un brote de pasion me beso y por supuesto yo le correspondi. Poco a poco sin dejar de besarnos los dos fuimos entrando a su casa finalmente yo cerre la puerta de tras de mi. Nos dejamos de besar y nos volvimos a ver a los ojos, y el rompio ese momento de silencio deiciendome: ¿Quieres subir a mi cuarto?, yo le respondi con voz temblorosa: a tu cuarto?, no, no esta bien a penas nos conocemos a lo cual el me respondio con un beso y despues me dijo: No me digas eso, sabes que sientes lo mismo que yo, sabes que lo quieres tanto como yo. No respondi nada solo lo bese y lo abrase con mucha fuerza y mucha pasion. Tras subir unas elegantes escaleras los dos nos encontrabamos en su cuarto, el empezo a besarme el cuello mientras yo el quitab su camisa, luego empezo a bajar y besando mi pecho poco a poco empezo a desabotonarme la blusa, cuando lso dos nos dimos cuenta ya nos encontrabamos sin ropa. El me cargo y me acosto suavemente sobre su cama, luego se puso sobre mi y empezamos a hacer el amor. Mas…mas…mas.. mas!!! yo gemia, mientras el me besaba el pecho y seguia haciendome el amor apasionadamente.Despues de un rato los dos por fin estallamos en un gemido de placer total que indicaba nuestro mutuo orgazmo. Los dos agitados y exaustos nos acostamos , el bocaariba a lado mio y yo abrazandolo con mi cabeza sobre su pecho. Eres hermosa, me dijo despues de que pudi recuperar el aliento, yo le respondi con un apasionad beso que el me correspondio. Cuando me d cuenta de que estaba dormido me fui a mi casa. Al dia siguiente cuando regese de la universidad en mi casa habia u inmenso arreglo de flojeres que me habai enviado Marcos. Despues de apreciar y acmodar dicho arreglo le hable y le dije: gracias por el arreglo pero quiero que sepas que lo nuestro eeb de permanecer en secreto, el pregunto ¿por que? y le dije que por que asi seria mas divertido y que no queria que nadie supiera nada aun. Fueron interminables meses de encuentros nocturnos clandestinos, todos llenos de pasion y amor, cadavez que nos veiamos, cada vez que me hacia suya mi amor por el crecia.

 

La carta del profesor uruguayo que conmueve al mundo de la educación

 

Se trata del periodista y académico Leonardo Haberkorn, quien renunció a seguir dando clases en la universidad ORT de Montevideo. “Me cansé de pelearle a los celulares, el Whatsapp y el Facebook”. Fragmentos del texto publicado en su blog, El Informante

13 de septiembre de 2016

El profesor Leonardo Haberkorn dictaba clases en la carrera de Comunicación en la universidad ORT de Montevideo, hasta que renunció en diciembre de 2015 (Gentileza Leo Carreño)

Con mi música y la Falacci a otra parte

Después de muchos, muchos años, hoy di clase en la universidad por última vez.

No dictaré clases allí el semestre que viene y no sé si volveré algún
día a dictar clases en una licenciatura en periodismo.
Me cansé de pelear contra los celulares, contra WhatsApp y Facebook.  Me ganaron. Me rindo. Tiro la toalla.

Me cansé de estar hablando de asuntos que a mí me apasionan ante
muchachos que no pueden despegar la vista de un teléfono que no cesa
de recibir selfies.

Claro, es cierto, no todos son así.
Pero cada vez son más.

Hasta hace tres o cuatro años la exhortación a dejar el teléfono de
lado durante 90 minutos –aunque más no fuera para no ser maleducados–
todavía tenía algún efecto. Ya no. Puede ser que sea yo, que me haya
desgastado demasiado en el combate. O que esté haciendo algo mal. Pero
hay algo cierto: muchos de estos chicos no tienen conciencia de lo
ofensivo e hiriente que es lo que hacen.

Además, cada vez es más difícil explicar cómo funciona el periodismo
ante gente que no lo consume ni le ve sentido a estar informado.

Esta semana en clase salió el tema Venezuela. Solo una estudiante en
20 pudo decir lo básico del conflicto. Lo muy básico. El resto no
tenía ni la más mínima idea. Les pregunté si sabían qué uruguayo
estaba en medio de esa tormenta. Obviamente, ninguno sabía. Les
pregunté si conocían quién es Almagro. Silencio. A las cansadas, desde
el fondo del salón, una única chica balbuceó: ¿no era el canciller?

¿Saben quién es Vargas Llosa? ¡Sí!
¿Alguno leyó alguno de sus libros? No, ninguno.

Haberkorn lamenta que los jóvenes no pueden dejar el celular, ni aun en clase (Shutterstock)

Conectar a gente tan desinformada con el periodismo es complicado. Es
como enseñar botánica a alguien que viene de un planeta donde no
existen los vegetales.

Que la incultura, el desinterés y la ajenidad no les nacieron solos.
Que les fueron matando la curiosidad y que, con cada maestra que dejó
de corregirles las faltas de ortografía, les enseñaron que todo da más
o menos lo mismo.

No quiero ser parte de ese círculo perverso.
Nunca fui así y no lo seré.

Lo que hago, siempre me gustó hacerlo bien. Lo mejor posible.
Justamente, porque creo en la excelencia, todos los años llevo a clase
grandes ejemplos del periodismo, esos que le encienden el alma incluso
a un témpano.

Este año, proyectando la película ‘El Informante’, sobre
dos héroes del periodismo y de la vida, vi a gente dormirse en el
salón y a otros chateando en WhatsApp o Facebook.

¡Yo la vi más de 200 veces y todavía hay escenas donde tengo que
aguantarme las lágrimas!

También les llevé la entrevista de Oriana Fallaci a Galtieri. Toda la
vida resultó. Ahora se te va una clase entera en preparar el ambiente:
primero tenés que contarles quién era Galtieri, qué fue la guerra de
las Malvinas, en qué momento histórico la corajuda periodista italiana
se sentó frente al dictador.

Les expliqué todo. Les pasé el video de la Plaza de Mayo repleta de
una multitud enloquecida vivando a Galtieri, cuando dijo: “¡Si quieren
venir, que vengan! ¡Les presentaremos batalla!“.

Normalmente, a esta altura, todos los años ya había conseguido que la
mayor parte de la clase siguiera el asunto con fascinación.

Este año no. Caras absortas. Desinterés. Un pibe despatarrado mirando
su Facebook. Todo el año estuvo igual.

Llegamos a la entrevista. Leímos los fragmentos más duros e inolvidables.
Silencio.
Silencio.
Silencio.
Ellos querían que terminara la clase.
Yo también.

 

 


 

UN AMOR QUE NO FUE Y QUE PUDO HABER SIDO
• 29 JUNIO, 2015

A mis 22 años ya había conocido las sensaciones de amor y desamor, entendía el significado del placer, el romance y amor, sentía que el amor no era para mí. En aquel tiempo estaba envuelta en una relación, siendo la amante de un hombre casado 16 años mayor que yo por quien simplemente sentía deseo, pero a pesar de eso quería tener a alguien más que pudiera dedicarme más tiempo sin necesidad de excluirlo de mi vida.
Con esa idea accedí a una página en internet para conocer personas. Así un día coincidí en el chat con un hombre con quien empecé a tener largas conversaciones. Aunque veía sus fotos no me resultaba atractivo, pero era realmente agradable. Él tenía 10 años más que yo, vivía en el país vecino teníamos aproximadamente 45 km de distancia.
Un día me decidí a conocerlo y se lo propuse porque de su parte parecía no haber intención de proponérmelo. Entonces fui hasta su ciudad para almorzar juntos. Era la primera vez que lo veía, pero sentía que sólo me reencontraba con alguien que ya conocía. Conversamos y reímos mucho, me encanto saber que él tenía el mismo concepto que yo sobre el amor, no era para nosotros, tampoco las relaciones formales. Sentí que era perfecto un hombre independiente con quien podría tener una aventura y seguir con mi otra relación.
Pasaron los días y nos volvíamos más amigos, nos veíamos los domingos para almorzar. En una ocasión quedamos en encontrarnos, pero no sucedió porque tuvimos una pequeña discusión por una tontería. Di por sentado que se acababa todo porque yo era orgullosa y el aún más, incluso me dijo que mejor dejábamos las cosas como estaban. Pero me sorprendió que rompió su orgullo, volvió a escribirme, me dijo “mañana voy junto a vos”. Ese día que nos vimos al final de nuestro encuentro no resistí y lo besé por primera vez.
Desde ahí nos volvimos más unidos y fue extraño para ambos que no teníamos sexo. Pasó un buen tiempo hasta que sucedió, incluso antes de eso yo deje de ver a mi amante y el también dejo a la persona con quien salía. En realidad todo fue extraño porque se suponía que iríamos a tener una aventura, pero parecíamos dos adolescentes enamorados, caminando de la mano juntos, dándonos besos y abrazos en público, enviándonos tiernos mensajes, siempre pendientes el uno del otro.
Me incluyó en su vida, se preocupaba por mí, me cuidaba, me trataba como si fuese la mujer más hermosa del mundo, me hacía sentir especial y hacía que yo estuviese sonriente todo el tiempo, todos los fines de semana los pasaba en su casa. Había mucha confianza entre nosotros, me había contado sobre su vida, sus relaciones, y siempre me recalcó que como él era conmigo no lo fue con nadie, las cosas que hacía no eran normales en él, por ello se sentía sorprendido de cómo pude conseguir eso. Me aseguró que siempre estuvo con varias mujeres al mismo tiempo, pero que él sólo quería estar conmigo. Todo eso me asustó porque me di cuenta de que él me quería, me lo hacía sentir, lo veía en sus ojos. Recuerdo cuando suspiraba y decía “esta mujer me hace mal” también me decía inocentemente “Te quiero… pero sólo un poquito”.
Una mañana se puso al pie de la cama me miró a los ojos arregló mi cabello y me dijo suavemente “Te quiero… más que un poquito” me besó y me dejo continuar durmiendo. El planeó unas vacaciones para llevarme a conocer el mar porque sabía que era uno de mis sueños. Éramos felices, al menos yo lo fui inmensamente, pero un día recibí un mensaje suyo donde me decía que se sentía raro conmigo, se sentía horrible por tener que decirme que se terminaba, pero que él era así y que no se trataba de otra mujer. Eso lo hizo a días del viaje que tanto esperé.
Siempre estuve consciente de que un día terminaría pero no lo espere tan pronto, tan de repente sin explicación alguna. Además, por qué me lo dijo en un mensaje, las cosas importantes siempre me las dijo de frente. Contra su voluntad fui a verlo, estuve en su casa me dijo que el problema era él y no yo, que conmigo la pasó muy bien que yo era muy divertida, pero que tenía que ser así. Al final me confundió cuando dijo que yo debería buscarme alguien más aburrido y no alguien como él. Todo lo decía de manera fría y ya no me miraba a la cara, no resistí y rompí en llanto. Lo abracé por última vez, pero él ya no me abrazó. Cuando nos despedimos lo último que hizo fue suspirar y decir “esta mujer”.
Nunca más lo volví a ver. Pasó el tiempo y no había día que no lo recordaba y tanto extrañarlo me hacía doler el alma. Hasta hoy sigo llorando con su recuerdo, tantas ocasiones donde deseé un abrazo suyo, no volví a salir con nadie, entristecí profundamente.
Seis meses después noté que él revisó mis fotos en la página donde nos conocimos. Días después me escribió diciéndome “me acordé de usted”, empezamos nuevamente a conversar pero como amigos, como antes, riendo de nuestras tontas conversaciones, sólo que recibí comentarios de él diciéndome que soy especial, única, perfecta, divertida, divina que siempre lo hice reír, además de decirme “vi esto y me acordé de usted”, “estuve en tal lugar y me acorde de usted”, “hoy me acorde de usted”.
Sufrí mucho al dejarme como no imaginé, sólo después de que se terminó me di cuenta de lo mucho que lo quería aunque nunca se lo dije. Antes no quise igual, siempre lo querré, creo que me enamoré de quien no debía, fui débil.
Me alegra el corazón que me haya vuelto a escribir, que sea cariñoso, pero no entiendo por qué lo hace. No quiero engañarme con cosas que no son. En mi corazón siento que me quiso, pero que esa vida no era para él, ser hombre de una sola mujer no era lo suyo. Tal vez prefirió dejarme antes que engañarme o simplemente eso es lo que quiero creer.
Me gustaría verlo nuevamente, pero no sé si tendré el coraje de estar frente a la persona que tanto quiero y solo hacerla de amigos. Aunque él me haya dejado, yo no lo dejé ir, lo llevo siempre conmigo, no muy cerca pero si muy dentro.

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Foto de Enrique Romero Martin.

Un día, Thomas Alva Edison llegó a casa y le dio a su mamá una nota.
Él le dijo a ella: “Mi maestro me dio esta nota y me dijo que sólo se la diera a mi madre.”

Los ojos de su madre estaban llenos de lágrimas cuando ella leyó en voz alta la carta que le trajo su hijo.
“Su hijo es un genio, esta escuela es muy pequeña para él y no tenemos buenos maestros para enseñarlo, por favor enséñele usted”.
Muchos años después la madre de Edison falleció, y él fue uno de los más grandes inventores del siglo.
Un día él estaba mirando algunas cosas viejas de la familia. Repentinamente él vio un papel doblado en el marco de un dibujo en el escritorio.
Él lo tomó y lo abrió. En el papel estaba escrito

“Su hijo está mentalmente enfermo y no podemos permitirle que venga más a la escuela.”

Edison lloro por horas, entonces él escribió en su diario: “Thomas Alva Edison fue un niño mentalmente enfermo, pero por una madre heroica se convirtió el el genio del siglo.”
Qué impresionante la reacción de la mamá, ¿verdad?.

En lugar de leer lo que realmente decía la carta, y habiendo podido hacer sentir menos a su hijo, le dio un giro completamente y ¡le inyectó seguridad y certeza a su hijo!
Le hizo creer que era un genio y se lo creyó tanto, que creció y murió siéndolo.
Es asombroso el poder que tienen los padres sobre los hijos.

ES MUY IMPORTANTE RECORDAR SIEMPRE EL PODER QUE TIENEN LAS PALABRAS…

iembre de 2015 a las 22:56 ·

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Buena y real filosofia

Foto de Paty Quiroga.

Paty Quiroga

“Ojo con Ellas…
Andan por ahí, con su atrevido miedo,
portando sus cincuenta y tantos años,
lindas, leídas, viajadas, sensibles.
Ojo con ellas.
Vienen de cerrar una puerta con decisión,
pero sin olvido.
Amaron, construyeron, parieron, cumplieron.
Amaron a su hombre, dieron alas a sus crías
y ahora, desentumecieron las suyas:
¡ahí estaban!:
intactas, brillantes, soberbias,
majestuosas, listas para el vuelo:
no ya las de un hornero,
sí las de una gaviota, soberana y curiosa.
Saben de la vida
y de tu hambre
porque con su cuerpo han sabido saciarlas.
Expertas en estupidez
y sus matices:
se reconocieron inmersas
en ella hasta el estupor
y soportaron mucha hasta el dolor;
sabrán distinguirla, no lo dudes.
Versadas en economía,
la aplican en el gesto,
en el andar y en su exacta sensualidad.
Ojo con sus caderas sabias:
ya se estiraron y contrajeron,
se estremecieron y agitaron.
Saben del amor, en todos sus colores,
desde el rojo resplandor al mustio gris.
Sus piernas fuertes arrastran raíces todavía.
Prontas a sentir,
van con una vieja canción en los labios,
profunda intensidad en la mirada
y delicada seguridad en la sonrisa.
Pero, si esta advertencia es tardía,
y descubres que ya no puedes dejar de pensar en ella,
entonces, ten cuidado de ahora en más,
no te equivoques, no lo arruines:
no les envíes un mensaje de texto,
mejor invítale un café con tiempo;
no recurras al email,
preferirán sin duda un poema en servilleta.
No les hagas promesas,
no les vendas imagen,
mejor exhibe tu autenticidad mas despojada.
No caigas,
por rellenar,
en aturdido ruido vacuo,
deja que respire un silencio en común.
Vienen de quemar las naves
y cambiar comodidad indolente por riesgo vital.
Avanzan por un camino incierto, pero elegido.
En su cartera, fotos, un perfume y algunas lágrimas.
En su mirada, una decisión…
Ojo con ellas…
tal vez, si tienes suerte, hay una en tu camino”

Jorge Eduardo Cinto.

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gorda

Erase una vez una “gordita” que enamoró perdidamente a un muchacho en forma y hermoso. En la soledad de sus departamentos, en el auto en un callejón a oscuras yen todos los moteles se hacían el amor.
Sin embargo, el nunca por un año la sacó a un parque, a comer o simplemente al cine. Ella lo escuchaba negarla ante sus amigos y se molestaba. Pero cedía cuando escuchaba los te amo al oído, cuando sentía sus manos o cuando sus labios la callaban cuando llorando peleaba.
Un buen día la chica se cansó y eligió irse sin mirar atrás. Pasaron seis meses de angustia donde ambos en las noches se bebían las lágrimas e intentaron refugiarse en otros cuerpos, pero de nada sirvió.
El chico no aguantó más el vacío en su corazón e invito a sus amigos a salir. Allí en una mesa les dijo: “Necesito que me aconsejen, estoy enamorado como nunca, de una mujer excepcional pero no perfecta para los ojos de nadie.”
Les confesó de quien estaba enamorado y ellos sorprendentemente le aconsejaron que se olvidara de la gente y la buscara. El chico se subió a su auto y voló a el departamento de ella. Tocó la puerta y para su sorpresa encontró una chica más esbelta, arreglada… Más hermosa. Se arrodilló y pidió perdón. Lloró por horas sin parar y ella solo le dijo…
“Lo lamento, mientras me fui porque no era lo suficientemente linda para ti, llegó alguien a mi vida que en vez de salir corriendo y criticarme, me enseño como alimentarme y durante varios meses me apoyo a ejercitarme. Nunca me dejó sola. Ahora tengo un hombre a mi lado. Un hombre completo que vio lo mejor de mi. Que te vaya bien !.”
Cerró la puerta y lo dejó allí sufriendo, igual que como ella lo sufrió por eternas noches.
Moraleja: “Si amas a alguien estarás orgullos@ de que todos lo sepan y jamás lo/a harás sufrir.”

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James Marulanda
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